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Contemplación de la belleza
paralelo vortiginoso borracho rodé en remolinos relámpagos cegadores despeinaron mi conciencia. Dos presencias me llevaron al naufragio dos segundos , tal vez en dos diferentes días. |
PINONo le importa si estoy distraído se expande con latidos emite destellos irregulares se eleva. Busca. Repetido y distinto fractal con su contorno moldeado por el embeleso convive entre las formas de sus parecidos. Apoyado al borde de agudos recodos tu pie se adormece herido de brisa (Contornos de médanos ) De arena tus dedos. ¿ Dónde acaba tu cuerpo ?
Te escurres invaden fotones agitas las piernas Te escurres veloz te deslizas curvas la cintura agitas las piernas Te alejas cara arriba erizados pezones ondeas con las olas Un pez escapa de mis dedos húmedos. Dos otoños Respiro mis designios en el mullido sofá espero la exhalación neblinosa de tu cafetera huelo el efluvio del vivo jarabe que surcará mi garganta. La otoñiza garúa humedece el asfalto con ambiciones de lluvia. El fresno salpica en sutil espiral aserradas lenguas desangradas de prominente esqueleto con el utópico anhelo de alinear una efímera sábana amarillenta. Me interno en la hojarasca del prado a sorber el sol. No quiero pasar por el asfalto el olor a café está prendido brumoso en mi memoria en el piso deshabitado rondan espectros de inerte pasado. El caos está en el hormiguero ciudad autoorganizada caravanas estiban sus sobrepesos de celulosa. Más temprano llegará el crepúsculo cortejado por el fresco. Inhalo la vida. La pátina de la fronda desquicia con colores consonantes. Definitivamente no pasaré por el asfalto. BorrascaCabezas de ciclópeos caballos verdes exaltadas al cielo ojos desencajados abiertas bocas dientes amarillos lenguas rígidas quijadas prominentes cuellos tensos relinchos de pánico crines agitadas. Los viejos eucaliptos peregrinos resisten el embate de las ráfagas enajenados ambivalentes desafían con el placer del juego violento y la hostil defensa del territorio las miradas belicosas de las negras nubes. La estatua de la mujer caderuda de senos descubiertos es más bronce que el bronce golpeada por la danza sincopada de agitadas vainas desprendidas. Estoica continúa ante los vangoghquianos movimientos. Atardece antes de tiempo.
Oscurece con Otoñales1
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AtlánticasCon melodía de medusas inmenso con el murmurio de los caracoles temerario con el conjuro de las nereidas hechicero el ponto abraza la sílice. El flujo encrestado se despedaza la espuma geométrica nace en sus gotas la simetría talla momentáneos dibujos. Penetro en la conmoción embrujada. Prisma cortante de cuchillas diáfanas, juega la luz entre el cuarzo y tus ojos. Un canto rodado en pedazos muestra sus vísceras. VEn agudo ángulo uve tus piernas En el vértice uve tu monte LejanaPercibo tu obstinado gemido, tus manos ulcerosas despliegan e intentan asirse a la balsa. Tus entrañas querellan con arañas hiladoras de recuerdos arrugados. Lejos clamas por tu Itaca. Tal vez si regresas te pierdas errante en estéril pasado deambulando entre calles de olores putrefactos y en el espejo de un café aguachento halles a otra que no conocías. FricciónNo llegó a erosionar la malla de la piel el roce en fuga de tu mano sin embargo entraste toda en el incienso húmedo de la noche En espeso aire te inhalaba y te exhalaba entre semáforos y sirenas entre anaranjados brillos callejeros y sombras de edificios
Ligeras partículas
corrieron por la urdimbre se abrazaron a mis células y te detuviste en la obsesión. FugaOtra vez sueño con casas ruinosas de húmedas paredes canillas de pérdidas torrentosas suelos inundados cárceles de angustia. Hay días que necesito ceñirme a una soleada mañana y beberla en un café de Santa Catarina. Desfile exótico de peatones con antifaces de avispa. Desalineados turistas esperando las doce para filmar el reloj de espantapájaros. Hay días que necesito ceñirme a la vera del Douro irrupción balsámica mediodía de crestas titilantes cóncavas barcazas curadas con rancio vino metálico puente eiffelino pasaje veloz a la Gaia Hay días que necesito ceñirme a la terraza de João vestida de luna amarilla coloquio tibio vigía de sierras y techos rojos preámbulo del descanso litoral de pequeña mata y lodo Hay días que necesito recalar en Porto. Llega una música de quena solitaria narcotizando la noche sosiega mi alma el sonido se evade montado sobre un segundo comienza el canto de un grillo. Hay días que necesito recalar en Porto. Cantos rodadosInteriorDentro de vos revuelan gorriones. InsomnioLos demonios escapan de las antiguas prisiones. SurfistasAlas en las olas vuelo sobre el agua. El reptil musculoso de tu boca Inquieto, indaga humedades …………………………………. Agrietadas vertientes vuelcan jarabes agridulces en tu caverna resbaladiza …………………………………. Mi lengua se incrusta en tu cueva, en el laberinto de estalactitas inquiere …………………………………… Entonces, el zumo es torrente …………………………………… Tan violáceas como el atardecer las campanas del jacarandá se desprenden …………………………………… La tarde de otoño declina llega el aire límpido con la noche …………………………………… Aspiro la luz titilante retengo y exhalo …………………………………. El peatón cuenta los segundos el semáforo se dilata en el rojo …………………………………… La estrella se desplaza yo me muevo |